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Resistencia
4 abril, 2025

Adiós a Carlos Masoch, un artista sin límites

Por Facundo Sagardoy

Hay creadores que transitan el arte como un viaje sin retorno, que expanden sus fronteras con cada trazo, cada palabra, cada gesto que transforma lo cotidiano en un territorio de asombro.
Carlos Masoch fue uno de ellos. Artista plástico, ilustrador, actor, comunicador y eterno explorador de lo posible, su legado se inscribe en esa zona donde la sensibilidad y la irreverencia conviven con una lucidez inquietante. Falleció el jueves 2 pasado, a los 72 años, dejando un vacío inmenso en el panorama cultural argentino.
Nacido en Buenos Aires en 1953, su formación junto a Néstor Cruz y Gabriela Aberasturi le permitió desarrollar una identidad visual que escapaba a lo convencional.
Asimismo, Masoch no se conformaba con lo establecido: su obra siempre fue un espacio de experimentación, donde la agudeza conceptual se mezclaba con la ironía y la crítica mordaz. Su universo creativo se expandió desde la pintura y el dibujo hasta la actuación y la comunicación, demostrando que el arte es un lenguaje sin fronteras.

UN ARTISTA EN TODAS LAS DIMESIONES
Durante la década de 1980, Masoch irrumpió en la escena radial con Douglas Vinci, un personaje satírico que marcó una época en «Aquí Radio Bangkok». A través de este reverendo mordaz, supo desnudar los absurdos del poder y la política con un humor filoso y perspicaz.
Compartió micrófono con voces fundamentales como Pipo Lernoud, Tom Lupo y Lalo Mir, inscribiendo su nombre en la memoria de una generación que aprendió a leer entre líneas.
Pero su capacidad expresiva no se agotaba en la palabra. Su obra plástica recorrió diversos escenarios, consolidándolo como una figura clave en la escena del dibujo argentino. En 2023, presentó «Tutti per Tutti (Ópera Bufa)» en el Centro Cultural Borges, una serie de 150 dibujos que condensaban su mirada sarcástica sobre la sociedad contemporánea.
La muestra, parte del Ciclo «La Línea Piensa» impulsado por Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía, reafirmó su lugar entre los grandes dibujantes del país.
Durante la pandemia, Masoch encontró en el aislamiento un espacio para la introspección y la producción incesante. Su taller se convirtió en un laboratorio de formas y conceptos, en un refugio donde la disciplina y la pasión se conjugaron para dar vida a nuevas obras.
En cada trazo, en cada composición, se percibía el pulso de un artista que nunca dejó de interrogarse sobre el mundo y sus contradicciones.

EL ECO DE UN LEGADO
Más allá de los lienzos y las radios, Masoch dejó su huella en la prensa gráfica y la música. Sus ilustraciones enriquecieron publicaciones como «Página 30», «Tres Puntos» y «El Surmenage de la Muerta», mientras que su talento visual se plasmó en portadas de discos para Charly García, Memphis La Blusera, Suéter y Radio Bangkok. Su trazo, siempre inquieto, se volvió parte del imaginario cultural argentino.
La noticia de su muerte generó un profundo pesar en la comunidad artística. La Asociación de Amigos del Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes, Ñande MAC, recordó su generosidad al donar dos de sus obras al acervo del museo. «Estas piezas seguirán iluminando a quienes las contemplen, permitiendo que su espíritu creativo siga presente entre nosotros», expresó Luis Niviero, presidente de la institución.
Desde Ñande MAC reafirmaron el compromiso de preservar y difundir su obra, entendiendo que la trascendencia de Masoch no se mide en años, sino en la capacidad de su arte para seguir provocando y conmoviendo. Su legado no se diluye en la ausencia; al contrario, se multiplica en cada imagen, en cada idea, en cada mirada que se detenga ante su obra y descubra en ella el testimonio de un creador inagotable.

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