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Resistencia
5 marzo, 2026

Milei quiere un país para usureros: hay salida si el pueblo trabajador toma el control

En la Argentina de Milei cerraron 22.000 empresas entre noviembre de 2023 y 2025. Y en lo que va del 2026, los cierres y despidos caen en dominó. En los últimos días se multiplicaron las noticias de familias que quedan en la calle. La resistencia más emblemática la llevan adelante los trabajadores y las familias de fábrica de neumáticos FATE. Pero también cerraron otras fábricas como TN Platex, la textil más grande del país. A diario, hay trabajadores y trabajadoras que enfrentan cierres en distintas provincias.

El miércoles, Javier Milei dio otro discurso invitado por VISA, que acaba de absorber a PRISMA y NewPay para expandir su negocio financiero. “El crédito se convierte en una poderosa herramienta de ascenso social, permitiendo a las personas acceder a financiamiento sin necesidad de cumplir con los avales de entidades bancarias tradicionales”, dijo el presidente. A la par millones de familias trabajadoras soportan deudas crediticias impagables como consecuencia de financiar consumos básicos con las tarjetas de crédito.

El aplastamiento de los ingresos y salarios, que repercute en la caída del consumo y la recesión económica, se combina con la apertura comercial. Es la peor caída desde finales de los ’90. Y las consecuencias de la guerra por el petróleo y el control territorial en Medio Oriente, declarada por Estados Unidos y el Estado de Israel, puede empeorar las cosas.

Para ilustrar, en los últimos días se registraron cierres en:

  • El frigorífico San Roque en Morón (Buenos Aires).
  • Alimento Refrigerados S.A (Arsa), bajo licencia de Sancor (Buenos Aires y Córdoba).
  • Beer Market, distribuidora de bebidas alcohólicas (CABA y otras).
  • Panpack (Tucumán), fabrica de bosas para el agro y cuerdas industriales.
  • Dabra, fábrica de calzados (Catamarca).
  • La textil VVC (Catamarca).
  • NEBA, fábrica de heladeras y freezers NEBA (Catamarca).
  • El Palacio de la papa frita, un restaurante de la concurrida Avenida Corrientes en CABA.
  • La lista sigue y es diversa: fábricas y negocios de todo tipo.

Hace tan solo una semana, el Congreso aprobó una reforma laboral esclavista que favorece los despidos, al abaratar los costos patronales de la indemnización. Es lo que planearon los poderosos y lo que está sucediendo.

Para esto, el gobierno compró los votos del PRO, la UCR, y sectores ligados a gobernadores peronistas. Las centrales sindicales, con la CGT a la cabeza, mostraron una vez más su cobarde vocación de traición.

Ahora Milei amenaza con “90 proyectos destinados a crear la arquitectura jurídica de la Argentina libre”. Aliado a los planes del imperialismo estadounidense y concesivo con los negocios de China: el plan es llevarse puesta la estructura económica y social del país, para beneficio de las grandes financieras, del agropower y de las multinacionales mineras y petroleras.

El país va a la deriva, sin freno de mano, también por responsabilidad de las grandes patronales sin patria, que son los mismos que trajeron a Javier Milei al poder, le dieron funcionarios a su gobierno y redactaron la reforma esclavista. Y los mismos que, hace medio siglo, fueron cómplices del genocidio: golpearon la puerta de los cuarteles y entregaron a sus trabajadores a los campos de tortura, cuando no los instalaron en sus propias fábricas como el caso de Ledesma.

Esa yunta que llaman burguesía nacional, cacarea desde la UIA y otros gremios; pero se entregan a la destrucción de las industrias y los puestos de trabajo. Siempre agarrados a los negocios de los Estados Unidos y el gran capital extranjero. Destruyen fuerzas productivas y, mientras lloran por subsidios, barajan planes para convertirse en importadoras, o meter su capital en las áreas beneficiadas por el estado mileísta. Los grandes empresarios, como Paolo Rocca o Madanes Quintanilla, nunca pierden realmente.

Ahora, Miguel Ángel Pichetto quiere mostrase como representante político de la cobardía empresarial, con un “frente nacional” que incluya al sector de CFK y al de los gobernadores cómplices del ajuste. ¿A dónde nos pueden llevar?

El freno no lo pondrá ninguna fracción del sector privado. La única fuerza social que puede darle una salida al industricidio y la destrucción de los puestos de laburo, es el pueblo trabajador. La verdadera defensa está en manos de los verdaderos productores y productoras, de los creadores y creadoras de la riqueza nacional, y de quienes hacemos funcionar a diario las escuelas, la salud, los comederos y todas las redes de la sociedad.

El pueblo trabajador, si se organiza de manera independiente del poder económico y si libera sus fuerzas de las ataduras y divisiones que le imponen dirigentes traidores, puede tirar abajo todo el régimen de Milei y el FMI (hoy en manos de Donald Trump). Y, en ese camino, no solo puede evitar la destrucción, sino que también puede transformar radicalmente todas las relaciones y formas de producción.

Ante cada empresa que encare despidos masivos y cierres, la ocupación como resistencia (como sostienen en FATE) y la gestión obrera (como ocurrió en Zanón/FaSinPat o en Madygraf) es un primer paso para que los trabajadores tomen el control sobre su crisis personal y colectiva. Necesariamente aliados en redes solidarias con las comunidades, con los barrios, con profesionales y todas las instancias de organización que pueda crear el pueblo dispuesto a luchar por nuestro futuro.

Pero no alcanzaría con gestiones aisladas. Para ir hasta el final y revertir el “industricidio” planificado y la entrega nacional: también es necesario tomar medidas de control obrero y popular sobre toda la economía del país.

Todo se tiene que planificar de manera democrática, poniendo el desarrollo y la inventiva científica y tecnológica en función de las necesidades de las mayorías y del cuidado medioambiental. Así sería posible, por ejemplo, reducir la jornada laboral (ahora desde 12 horas) a 6 horas, para trabajar menos y trabajar todos. Y rechazar las cadenas de sometimiento con el FMI y las imposiciones extranjeras; para así poder avanzar en nacionalizar (estatizar) las principales ramas productivas, la actividad bancaria y financiera, el comercio exterior, bajo control del pueblo trabajador.

Si el pueblo trabajador toma las riendas de la situación nacional puede crear una nueva forma de organización política y social, un nuevo tipo de Estado, sin burócratas ni capitalistas. Es decir, puede avanzar en la construcción de un socialismo desde abajo en ruptura con el actual orden capitalista cipayo y antidemocrático.

La Izquierda milita, se organiza y lucha día a día con esta perspectiva de futuro. No es fácil, pero tampoco lo está siendo soportar las consecuencias de la decadencia actual, en un mundo azotado por guerras y destrucción del medioambiente.

Todo esto es posible en perspectiva. Si empezamos por organizar y desplegar -en las calles, en cada lugar de trabajo, en cada barrio- una fuerza social independiente de quienes pactan y transan con el Gobierno, los empresarios y los Estados Unidos.

Si el descontento y la bronca se lleva puesta a las actuales conducciones sindicales. Y crea, en el camino, nuevas formas de organización democrática. Si reconquistamos (y refundamos) los sindicatos y las organizaciones de masas para la lucha (y no para el beneficio de castas alejadas del pueblo).

Si desarrollamos una verdadera rebelión, una insurrección ante las tiranías del siglo XXI. Con huelgas generales, acompañadas de piquetes, movilizaciones de cientos de miles, con nuevas formas de organización democrática para coordinar una lucha nacional, con organizaciones de autodefensa frente a la represión y la violencia organizada de los poderosos.

Para poner en marcha esta estrategia con toda potencia, necesitamos una herramienta política propia. Un partido de trabajadores y trabajadoras sin burócratas sindicales, ni patrones. La vía es la organización permanente y la lucha persistente de amplios sectores del pueblo trabajador y de las mayorías populares.

Quienes pelean por esta perspectiva hoy, son los miles de trabajadores, jubilades y jóvenes que se organizan en el PTS, junto a Myriam Bregman y Nicolás del Caño. Con la Izquierda tal cual es hoy no alcanza, necesitamos que miles y miles más abracen una militancia que ponga freno de mano a la destrucción y avance en la construcción de un futuro que merezca la pena ser vivido.

Desde La Izquierda Diario te invitamos a sumarte, el sábado 14 de marzo, a la primera asamblea de nuestra Comunidad, junto al periodista Fernando Rosso y el docente y diputado Christian Castillo.

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