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29 marzo, 2026

La guerra y la política monetaria global tensionan los mercados

La incertidumbre geopolítica derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa siendo un factor de volatilidad para los mercados globales. Aunque inicialmente se preveía un impacto severo en el flujo de petróleo, las exportaciones iraníes se han mantenido robustas, con precios del crudo significativamente superiores a los de finales del año pasado. Esta situación ha llevado a un punto muerto que genera costos económicos y políticos, presionando hacia una posible desescalada.

Impacto en las finanzas globales y expectativas

Los analistas señalan que cualquier señal de tregua podría alterar la dinámica actual de los mercados de bonos y las proyecciones inflacionarias. Una reducción de la tensión mitigaría el riesgo de que los principales bancos centrales del mundo adopten posturas monetarias más contractivas de lo previsto. En tal escenario, se anticipa que el sector tecnológico a nivel global sería uno de los grandes beneficiados, por su sensibilidad a las tasas de interés.

El comportamiento de la deuda argentina

En el plano local, el precio promedio de la deuda soberana argentina registró una caída cercana al 2.6% durante el último mes. Sin embargo, su desempeño se considera positivo al compararlo con el de un índice amplio de bonos de mercados emergentes, ajustado por el alto riesgo (beta) que históricamente presentan los títulos argentinos. Los operadores interpretan que el mercado valora más, en el corto plazo, los efectos positivos sobre la cuenta corriente que el deterioro en la cuenta financiera.

Política económica local y medidas recientes

Esta perspectiva se ve reforzada por la estacionalidad de la cosecha gruesa, que tradicionalmente genera una entrada de dólares en los próximos trimestres. Paralelamente, el equipo económico ha adoptado una postura más favorable hacia la baja y estabilización de las tasas de interés. Dicha posición ya se reflejó en una compresión de las tasas pasivas en el sistema bancario y en el mercado de capitales local.

No obstante, la transmisión de esta baja a las tasas activas, que son las que efectivamente impactan en el financiamiento a empresas y familias, sigue siendo un proceso lento. Para acelerarlo, el Banco Central (BCRA) tomó una medida concreta la semana pasada: decidió no renovar una normativa clave que obligaba a los bancos a constituir un encaje del 5% con títulos públicos. Estos fondos quedarán ahora de libre disponibilidad para las entidades, pudiendo destinarse a otras colocaciones, al mercado de repos o, significativamente, a la ampliación de la cartera de créditos.

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