La madrugada de hoy sbado amaneci distinta. En la Villa de Uspallata, departamento Las Heras, los integrantes de todos los equipos junto a sus mecnicos, auxiliares y choferes se aprestaron en la largada que se produjo con 25 minutos de demora. Tambin estaban los infaltables apasionados del deporte a pedal, que desafiaron el fro para vivir de cerca la jornada ms esperada, de la novena etapa de la Vuelta de las ms argentinas de las vueltas, en sus bodas de oro.
Novena Etapa: con 25 minutos de demora larg una de las etapas ms esperadas rumbo al Cristo Redentor.
Por Orlando Pelichotti
El altmetro marcaba 1.980 metros sobre el nivel del mar. La imponente Cordillera de los Andes no se deja ver con claridad, cubierta por nubes bajas, pero su presencia se siente, parece observar en silencio, como testigo eterno de gestas deportivas y humanas.
Apenas hacen 8 grados y una brisa fresca acompaa la previa. El nerviosismo era protagonista absoluto. Hoy es el da!
Lobito Brizuela: la leyenda que nunca se rinde
Gabriel “Lobito” Brizuela no corre esta Octava Etapa, pero la montaa, el viento y la gente siguen sintiendo su presencia. Tres veces campen de la Vuelta Ciclista de Mendoza (2004, 2009 y 2015), su historia trasciende los podios: es pasin pura, resistencia y ejemplo de dedicacin.
A pesar de no pedalear hoy, fue ovacionado en la llegada de Cruz de Paramillo, donde su sonrisa y su carisma hicieron vibrar a todos. Selfies, autgrafos, saludos, aplausos… cada gesto recuerda que Lobito no solo gana etapas, gana corazones. Por ms de 20 aos ha sido protagonista de la Vuelta, uniendo la tradicin con la emocin de cada kilmetro.
El Lobito es ms que un ciclista: es leyenda viva. Donde pasa, deja historia; donde no corre, deja inspiracin. Y todos lo saben: la montaa lo espera, y nosotros tambin, para verlo volver a conquistar la gloria el prximo ao.
El alma del Cndor de Amrica acompaando siempre desde las alturas
En medio del estruendo de ms de 150 personas en la localidad de Cruz de Paramillo, a ms de 3.500 metros de altura, el entrenador de la Seleccin argentina de ciclismo de ruta, Omar Contreras, pareca hallar un instante de calma tras su larga cabellera y la camiseta de la seleccin. En un momento, un viento helado nos roz por la retaguardia; algunos bromeaban preguntndose si sera el suspiro del Cndor de Amrica, el inolvidable Ernesto Contreras.
Omar porta con orgullo el apellido de una de las leyendas del ciclismo mendocino y, en su currculum, suma ya tres ediciones de Juegos Olmpicos como entrenador, despus de haber estado presente tambin en Ro 2016 y Tokio 2020. Su padre, Ernesto, alcanz la misma cifra, pero sobre la bicicleta: Roma 1960, Tokio 1964 y Ciudad de Mxico 1968. Una familia que lleva la competencia en la sangre.
“Mi pap lo hizo como deportista y a m me toca ahora como entrenador. Esto es mgico: mucho esfuerzo, y aqu est la esencia de este noble deporte, donde la definicin de sacrificio se pone en prctica. Vine varias veces y segu los pasos de mi padre, pero hoy es diferente, hoy es mgico. Lo ves?“, relataba Omar, mientras sealaba la inmensidad de la geografa mendocina que se desplegaba frente a nosotros, un escenario digno de leyendas y hroes del ciclismo.
