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31 marzo, 2026

Bioestimulantes muestran potencial para incrementar la productividad de pasturas en sistemas ganaderos

Estudios realizados en el país evidencian aumentos significativos en el rendimiento de forrajes mediante el uso estratégico de productos biológicos, clave para la producción ganadera.

En los sistemas ganaderos, la base de la producción de carne y leche se encuentra en la pastura. Una implantación uniforme y un crecimiento sostenido son factores determinantes, aunque con frecuencia se ven limitados por estrés climático, salinidad o degradación de suelos. Frente a este panorama, los bioestimulantes emergen como herramientas para potenciar el desempeño de las pasturas y recuperar ambientes productivos complejos.

Ensayos realizados por INTA Rafaela junto a UPL Corp Argentina indican que aplicaciones con bioestimulantes orientados a la recuperación de estrés, hacia fines de primavera e inicios de verano, registraron incrementos de rendimiento superiores al 100% respecto del testigo. Por otro lado, en aplicaciones durante el otoño con productos enfocados en el crecimiento —en condiciones ambientales más favorables— se observaron aumentos de productividad cercanos al 65%.

Las evaluaciones también mostraron resultados positivos en la etapa de implantación. En el centro de la provincia de Buenos Aires, la incorporación de biosoluciones para el suelo como Humiplex, junto con fertilización fosfatada, permitió mejorar el desarrollo radicular y generar incrementos de productividad de entre 35% y 90% en pasturas implantadas en ambientes degradados.

Según los especialistas, el impacto de estos productos biológicos no depende únicamente del producto en sí, sino del momento y del objetivo agronómico de la aplicación. “La clave está en entender el perfil del producto y aplicarlo en el momento correcto del cultivo”, resumió Daniel Germinara, gerente de la división NPP (Natural Plant Protection) de UPL Corp Argentina.

Germinara explicó que los bioestimulantes pueden diferenciarse en dos grandes familias: los que trabajan en la mitigación del estrés y los que contribuyen al crecimiento del cultivo. “Si tengo un cultivo afectado por una fitotoxicidad, una helada o un golpe de calor, tengo que utilizar un recuperador de estrés. En cambio, si tengo un cultivo bien implantado y lo que busco es aumentar el rendimiento, debo utilizar un producto que estimule el crecimiento”, señaló.

La etapa de implantación es uno de los momentos más sensibles para la productividad de las pasturas, especialmente en ambientes complejos como suelos salinos o degradados, donde el desarrollo inicial de las raíces suele verse comprometido. Herramientas orientadas al manejo del suelo, como los bioestimulantes basados en ácidos húmicos, buscan mejorar el desarrollo radicular, estimular la actividad biológica del suelo y favorecer una implantación más uniforme, fortaleciendo el establecimiento y la persistencia de las pasturas.

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