El bloque oficialista en la Cámara de Diputados atraviesa un clima de tensión interna y replanteo de su estrategia legislativa, a raíz del escándalo que involucra al ministro coordinador, Manuel Adorni. Fuentes parlamentarias reconocieron que la imposibilidad de cerrar una explicación coherente sobre los viajes del funcionario opera como un lastre para la gestión de la agenda del Poder Ejecutivo en el Congreso.
Una agenda en riesgo
El impulso legislativo que el oficialismo había logrado durante las sesiones extraordinarias de verano parece haberse diluido. La semana pasada estuvo dominada por la compleja audiencia pública por la reforma de la Ley de Glaciares, un trámite no vinculante pero obligatorio que congregó a más de 100.000 inscriptos, aunque solo pudieron exponer poco más de 300. Si bien el presidente de la Cámara, Martín Menem, calificó el proceso como “sin precedentes”, en el oficialismo anticipan una oleada de impugnaciones judiciales que podrían retrasar el objetivo de sancionar los cambios en abril.
Los votos y la sombra del escándalo
Pese a los obstáculos, los voceros del Gobierno insisten en que cuentan con los votos necesarios para aprobar la reforma. Menem proyecta una sesión para el 8 de abril, y las comisiones de Recursos Naturales y Asuntos Constitucionalistas planean una sesión informativa previa con la presencia de gobernadores. Sin embargo, por encima de estas negociaciones, planea la incertidumbre generada por la situación de Adorni, quien a fines de abril deberá comparecer ante el Congreso para dar explicaciones.
La defensa complicada
Dentro del espacio libertario, si bien se espera que el presidente Javier Milei acompañe al ministro en esa instancia, existe inquietud por el desempeño de Adorni. En privado, legisladores admiten que el problema no se reduce al hecho puntual de haber subido a su esposa a un vuelo oficial, sino a la acumulación de inconsistencias en las explicaciones brindadas, particularmente sobre el financiamiento de un viaje a Punta del Este en avión privado. Cada nueva información que surge desde la Justicia impacta en la bancada.
Comparaciones incómodas y movimientos defensivos
La situación ha llevado a algunos diputados a realizar comparaciones incómodas. Un legislador con dos años de experiencia en el recinto señaló que Adorni “se está defendiendo mal” y lo comparó con el exdiputado José Luis Espert, sugiriendo que ambos habrían recibido asesoramiento de la misma persona, en alusión al consultor Santiago Caputo. En este contexto, el kirchnerismo prepara movimientos defensivos, impulsando a Lilia Lemoine para la comisión de Juicio Político y a Sebastián Pareja para presidir la bicameral de Inteligencia, con el objetivo declarado de controlar los movimientos de los funcionarios de ese área.
La conclusión que se desprende de los pasillos del Congreso es clara: la gestión del escándalo Adorni se ha convertido en un factor determinante para la estabilidad y la efectividad del bloque oficialista en la Cámara Baja. La capacidad del Gobierno para contener esta crisis definirá el ritmo de su agenda legislativa en las próximas semanas.
